El lunes 3 de diciembre fue el acto de graduación de ESEADE, el mismo se celebró en un salón del Hotel Panamericano.
Junto con el titulo de la “Maestría en Economía y Ciencias Políticas” tuve la oportunidad de dirigir las palabras de despedida en representación de los graduados recordando los principios y motivos por los cuales ESEADE fue fundado:
“Haber sido el instituto pionero en ofrecer el primer MBA en Argentina en el año 1978 no es la única característica distintiva de ESEADE; a diferencia de otros ‘institutos universitarios’ y ‘escuelas de negocios’, los contenidos y programas de ESEADE poseen una cohesión particular y distintiva.
En cualquier programa standard de posgrado relacionado a ciencias económicas, no es una disciplina lo que se estudia, sino compartimentos estancos de dudosa o débil conexión entre cada uno de ellos. De este modo, el alumno que se somete a estos programas debe cursar materias como microeconomía, macroeconomía, estadística, econometría; y en el mejor de los casos, si hay tiempo disponible y se encuentran profesores capacitados, pensamiento y metodología económica, como si esas cuestiones fuesen secundarias o intrascendentes. A diferencia de otras disciplinas, la economía formal parece haber dejado de lado lo más importante, su objeto de estudio: el hombre actuando en libertad. Ya casi no existen economistas en el mismo sentido que existen físicos, químicos, biólogos, o médicos. En cambio, fácilmente pueden encontrarse microeconomistas, macroeconomistas, econometristas, economistas del trabajo, economistas del crecimiento y desarrollo, economistas del medio ambiente y, por supuesto, los nuevos y populares teóricos del juego entre muchos otros; pero no “economistas” en el sentido completo del término. Como Mises y Hayek han recordado, todo aquel que desee ser únicamente economista nunca logrará ser bueno en su disciplina. Los economistas, en el sentido clásico del término, parecen ser una especie en peligro de extinción.
A diferencia de otras disciplinas, las ciencias económicas no pueden fragmentarse o dividirse de modo análogo a como un físico puede estudiar las estrellas o los átomos; y esto es lo que diferencia los programas de ESEADE con otros programas de posgrado. Los contenidos de sus programas no son fichas de un rompecabezas de complicado y extraño armado, sino que las materias y contenidos de los distintos programas se encuentran fuertemente relacionados.
Una maestría en “Economía y Cs. Políticas” que posee materias de filosofía, epistemología, y teoría, tanto en economía como en política, y además historia de las ideas tanto política como económica, claramente es muestra de un programa unido y coherente. Ya no es fácil encontrar propuestas educativas con estos atributos.
Si bien ESEADE ofrece distintas maestrías, todas ellas se encuentran relacionadas con las ciencias sociales. Las empresas son órdenes creados dentro de órdenes espontáneos, y sus directores deben saber interpretar los mercados si desean ser exitosos en sus proyectos. El estudio de las finanzas requiere de un claro entendimiento de la coyuntura económica si lo que se quiere es comprender el movimiento de los precios de los activos en lugar de meramente seguirlos a través de las pantallas de información financiera; y las características y contenido de las normas del derecho privado o empresario no son ajenas al mercado, no hay forma de llegar al espíritu de estas normas si no se conoce el proceso social que les da nacimiento.
Esta característica distintiva de ESEADE hace que sus programas no sean independientes de los principios que dan sustento a la vida en sociedad. Los programas de ESEADE no son indiferentes de los principios de libertad, respeto a las normas, y propiedad privada; no por una cuestión ideológica, sino claramente por una cuestión teórica y filosófica. Sin libertad y propiedad privada no hay cómo ni qué intercambiar, por lo que no puede haber relaciones entre individuos. Estos principios no son una característica más de la vida en sociedad, son su prerrequisito. La incorporación y estudio de estos principios en los programas de las maestrías no es una cuestión de colorido o doctrina, es una cuestión de fondo. El estudio de los principios de libertad y propiedad privada no es intrascendente al momento de comprender el origen y normas de la sociedad y mercado; ESEADE es diferente porque no es ajena al estudio y relación de estos principios. Dejar fuera de los programas los principios de libertad y propiedad privada es lo mismo que dejar fuera de la maestría el espíritu de la disciplina. Los programas de ESEADE se diferencian no por ideología, sino por principios, sólo aquellos que no comprenden su importancia confunden el significado de estos términos.
Detalles como nombrar a sus aulas recordando a personalidades como “Carl Menger”, o ver los cuadros de pensadores como Adam Smith, Say, Böhm-Bawerk, Mises, y Hayek, entre muchos otros a lo largo los pasillos, no es muestra de un extraño gusto estético o decorativo, sino justamente la importancia que se da a comprender el fenómeno social como un proceso complejo sustentado en estos principios básicos.
ESEADE es diferente, y no hay nada de malo en ello, todo lo contrario. Cuando los programas de posgrado se están transformando cada vez más en commodities, perdiendo sus títulos valor agregado, ser diferente es cada vez más importante y valioso. Por definición, el éxito, la diferenciación, el valor agregado, y el progreso, implican romper con los standards, implican diferenciarse y atreverse a ser novedoso y distinto. Tanto ESEADE como sus egresados debemos demostrar que el beneficio de ser diferente bien vale la pena su esfuerzo y sacrificio. Ser uno más del rebaño es fácil, ser diferente es bueno.
Para finalizar, quiero agradecer en nombre de los egresados a las autoridades por habernos dado la oportunidad de hacer una maestría distinta. También a los profesores por la dedicación, esfuerzo, y paciencia al intentar transmitirnos sus estudios e ideas sobre cada una de sus disciplinas. Por último, agradecer especialmente a nuestros propios compañeros, por las horas de clase compartidas, las experiencias intercambiadas, y por los reencuentros que seguramente vendrán.
Muchas gracias.”
